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Departamentos

Pasé buena parte del día buscando un nuevo cuarto al que mudarme acá en Jerusalén.

Va a ser el... dejame contar... séptimo lugar al que me mude en la ciudad. Y siempre encontrar un nuevo departamento es el mismo viaje.

Pero antes de entrar en eso.

Estoy en un período de entretiempo. Entre haber terminado el servicio militar y empezar la universidad. 

Trabajando mucho, tratando de ahorrar algo de plata para no estar con el agua al cuello después, cuando empiece a estudiar matemática.

Bueno, lo de trabajando mucho no es exacto. Trabajando muchas horas más bien. Soy guardia de seguridad en la casa de una persona importante. En la práctica no hago nada.

Es más bien como ser portero. Pero a los turnos los hacemos de a dos, y nos vamos alternando en la entrada del edificio. Dos horas cada uno. Cuando uno no está en la entrada está en una especie de oficina que tenemos en el patio de atrás.

Cuatro horas de cada turno quedan libres para hacer lo que uno quiera. Estudiar por ejemplo. Y en realidad también cuando uno está adelante puede leer un libro, boludear con el teléfono, hacer trámites. Solo no abrir la laptop. Y estar atento a la gente que entra, sale, estaciona...

Hoy hice turno mañana y llegué muerto, sin haber dormido mucho. Eden, mi compañero de hoy, me vio la cara y me dijo "Andá tirate atrás a dormir. El suepervisor me dijo que no llega hoy. Estate atento al walkie-talkie nomás, cualquier cosa si viene alguien te aviso."

Así fue que bajé a la oficina, dejé la luz apagada y me tiré en el sofá-cama que tenemos ahí para los turnos nocturnos (los hacemos de a tres, y cada uno tiene permitido dormir un tercio de la guardia). 

Me costó relajarme. Aunque el supervisor hubiera dicho que no venía hoy me daba algo de nervios que alguien me encontrara durmiendo (no es que tuviera algo mejor que hacer de todos modos). 

Di muchas vueltas de un lado al otro hasta que conseguí dormirme. Y en eso Bibi Netanyahu entró a nuestra oficina y empezó a prepararse un café negro en el dispenser. 

Estaba soñando. 

Intenté hablar un poco con el pero me costaba horrores abrir los párpados, moverme, articular las palabras.

Sin embargo Bibi super bien, no del todo abierto pero sí se intersaba por mantener conmigo una conversación, me hacía preguntas sobre lo que le decía. Yo trataba de explicarle quién es Carlos Maslatón. 

Creo que traté de explicarle a Netanyahu algo acerca de Argentina y el peronismo. Que Israel no tenía que comprarse el discurso de falsos liberales como Macri, que se hacen los amigos de los judíos, pero que endeudan al país, nos hacen quedar como el orto, y como aliados no nos sirven de nada. A lo mejor a esto me lo estoy imaginando ahora. Pero por ahí iba la linea emocional de lo que le quería decir ¡Solo que tenía tanto sueño! Me iba quedando dormido a medida que intentaba hablar. 

Después soñé que subalquilaba un cuarto en un departamento de unos hippies por un par de meses. Llegaba al cuarto, que era como una especie de quincho, y me encontraba con que había un montón de gente, poniendo una mesa enorme de madera, en medio de mi cuarto.

-Pará, pará, pará... no es esto en lo que habíamos quedado. ¿Qué hacen poniendo una mesa en el medio de mi cuarto? 

-No, pero si nosotros siempre ponemos la mesa acá, es así de hace tiempo con el pibe que te sublaquiló la pieza, el no tiene problema..

-No, bueno, pero escuchame una cosa. Yo antes de entrar me senté con ustedes, hablamos de las normas de la casa y esas cosas, y de esto no me mencionaron nada. Saquen todo de acá y después vemos a que acuerdo llegamos.

-Bueno, bueno...

Y empiezan a levantar la mesa, todos desanimados.

-Bueno, escuchen. Por esta vez pongan la mesa acá. Hubo un malentendido. No quiero que bajoneemos la atmósfera. Pero no lo den por hecho. Por hoy está todo bien pero después hablamos bien cómo vamos a hacer con este tema.

Crisis desactivada por el momento. Y me pongo a pensar, ¿Soy boludo?¿Que hago subalquilando este departamento cuando todavía no se me terminó el contrato en mi cuarto de Rejavia? ¡Me queda un mes y medio más! Estoy pagando dos alquileres a la vez totalmente de onda, ¿Que mierda estoy haciendo?

Salgo a la calle.

No reconozco en que barrio estoy. Es lindo, tranquilo. Creo que estoy cerca de la universidad. Empiezo a andar con un par de pibes y pibas que salieron afuera conmigo. Una señora nos pregunta por una calle. Una chica le dice "es la paralela a esta dos calles más allá". 

Y yo: "No, pero la vas a confundir. Acá las calles no son todas paralelas, hay diagonales, curvas, cortadas. Tratando de encontrar la calle paralela a esta se va a terminar yendo a la otra punta de la ciudad si mirá, es un laberinto esta zona", y saco Google Maps.

Empiezo a mirar el mapa y no reconozco nada. Realmente es todo un laberinto. No encuentro ningún punto de referencia para entender en qué calle, en qué zona, en qué barrio estoy. Empiezo a andar, tratando de ubicarme, y no hay caso.

Me doy cuenta de que estoy en la entrada de un gran hotel. El GRAN HOTEL NOSECUANTO. Entro y me empiezo a maravillar por el edificio. Techos altísimos, como de una catedral. Como esos grandes edificios del siglo XIX. Columnas de marmol azul. Frescos en los techos. Escaleras de madera y marmol subiendo a toda clase de lugares. 

En el mostrador veo a una especie de general, dictador africando, un poco paranóico, vestido con su uniforme ceremonial. Hace el check in y se escabulle por una puerta contigua.

El viejo que atiende el mostrador, que parece un pirata, me hace un gesto cómplice y se ríe. 

Me dice "Estos vienen a que les enseñemos a hacer lo que hicimos con los ingleses, ¿Viste?", y se ríe.

Yo le sigo un poco la corriente, invento alguna excusa, y me voy, a perderme maravillado por el edificio.

Me desperté entonces con el despertador. Lo tengo sincronizado a una playlist de Spotify y ultimamente me tira siempre temas de Leonard Cohen.




"I asked my father,
I said, "father change my name."
The one i'm using now it's covered up
With fear and filth and cowardice and shame.

Yes and lover, lover, lover, lover, lover, lover, lover come back to me"




Ir al baño a lavarse la cara, preparar una taza de café instantaneo y subir a la entrada del edificio a reemplazar a Eden.

Ahora sí. 

Estuve buscando departamentos hoy.

Qué cosa horrorosa.

El departamento en el que vivo está super bien, pero el dueño, un viejo Haredí, está re loco, y sobre que está ya re caro, nos quiere subir el precio todavía más. Volá.

Hoy llamó a Shahaf, el único roomate que está dispuesto a quedarse, para decirle que se cerciore que los próximos roomates sean todos judíos. Y que ninguno sea puto.

¿De dónde va a sacar Shahaf a un árabe que quiera vivir en Rejavia, decime? Y de la homofobia no digo nada. 

Me hubiera gustado estar en el lugar de Shahaf para decirle, "Ah, no sabía que putos no se puede. ¿Qué hago, me voy? Si hubiera sabido que le molestaba no hubiera organizado todas esas orgías.."

En uno de los deptos que fui a ver me recibieron dos chicas super apáticas. Una bailarina. La otra estudia en la escuela de teatro visual. El departamento no tenía salón. Se come en una mesita en un rincón de la cocina.

La piba había publicado en el post de facebook que en lo posible buscaba un roomate "queer". La boludez  opuesta a la de Avigdor, el dueño de donde vivo.

¿Por qué a la gente le importa tanto tu sexualidad a la hora de alquilarte un cuarto?

Yo sabendo esto fui vestido de una forma que me gusta, pero que mi novia hubiera calificado de "parecés gay." La camisa corta metida en los pantalones cortos. Consideré incluso hacerme un poco el afeminado.

No lo hice, pero mencioné que soy vegetariano, y que planeo estudiar diseño.

En fin. Buscar un cuarto en un depto con roomates es principalmente recorrer la ciudad chupándole las medias a gente que a uno no le agrada, con la esperanza de entrar a vivir a un lugar que tampoco entusiasma nunca demasiado.

Y cuando a veces aparecen departamentos que están buenos, llegás y hay doce personas más que llegan junto con vos a verlos. Los roomates sobrepasados hacen una especie de casting rápido y medio que no registran mucho a nadie.

En general te escriben una semana después para decirte que al final metieron a un amigo y que mucha suerte.

Buscar departamento es una mierda, en fin. Se entendió.

Sin embargo estuve de buen humor buena parte del día.

Sobre todo al atardecer, cuando empezó a aflojar un poco el calor infernal. Debe haber sido uno de los días más calientes del año hoy. Pero Jerusalén está en lo alto de un monte (Zion), y al bajar el sol siempre refresca.

Yo iba por la calle, escuchando música, fijándome en el color nostálgico y gastado de los edificios a esa hora. Y me imaginé lo siguiente.

Me imaginé que había muerto y al llegar al cielo -o lo que sea- me habían concedido un deseo. Volver a la vida. A mis gloriosos veintinueve años en Jerusalén. Una segunda oportunidad. El deseo se había hecho realidad. Acá estaba yo, vivo de nuevo, joven de nuevo. Los colectivos verdes de Eged circulaban por las calles como si el mundo no se hubiera acabado. No puedo explicar la sensación.


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