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Jurío (Parte 2)

Mis bisabuelos eran palestinos.

Mi abuela materna, la Sofi, nació en Salta en 1921. Sus padres, León y María, nacieron en "Palestina". En ese momento, "Palestina" no era más que el término usado por occidentales para denominar cierta región del Levante, que estaba bajo dominio del Imperio Turco. Los certificados de nacimiento de mis bisabuelos están en turco, pero escritos en caligrafía árabe, como se usaba antes de Ataturk.

Paréntesis histórico acerca de "cierta región del Levante".

El nombre "Palestina" viene de "Philistia", usado por los griegos para referirse a la tierra de los filisteos.  Una de las teorías es que "filisteos" viene de la palabra "invasores" en hebreo, porque estos eran los famosos "pueblos del mar" que causaron el colapso civilizacional de la edad de bronce.

Los filisteos se disolvieron como cultura distintiva alrededor del siglo VII a.C, y posiblemente se mezclaron con los hebreos.  La región entonces fue conocida como Yehud (en arameo), que es la forma antigua del reino "Judea" (que existió entre los siglos diez y seis antes de Cristo). Los griegos luego la llamaron Ioudaia, y los romanos mantuvieron ese nombre como Judaea.

En el siglo II d.C. fue la rebelión liderada por Bar Kojva, el tercer y último gran levantamiento armado judío contra la ocupación romana. En total se estima que entre 600.000 y un millón de judíos murieron en esos conflictos. En el primero, en el año 70 d.C., los romanos destruyeron el Templo de Jerusalén, el lugar más sagrado para los judíos.  En el último, como castigo, renombraron la zona como "Syria Palaestina" para borrar toda conexión judía con la tierra. Además renombraron Jerusalén como "Aelia Capitolina".

Después de eso Jerusalén, la ciudad desde donde escribo esto, fue conquistada por lo menos siete veces más por imperios distintos. Como dije antes, cuando mis bisabuelos nacieron acá, los soberanos de turno eran los turcos otomanos. 

Mi bisabuelo, León, Leibel, nació en Tzfat (Safed), una ciudad en el norte de lo que ahora es Israel, en la que siempre hubo presencia de judíos, en su mayoría ultraortodoxos, cabalistas y místicos.

Mi bisabuela, María, Miriam Korakin, nació en un asentamiento agrario judío, cerca de Safed, al lado del poblado árabe de Sédchera, del que adoptaron el mismo nombre. 

La historia de su familia, los Korakin, es interesante.

Hasta la primera mitad del siglo XIX los Korakin fueron agricultores cristianos en Rusia. Un buen día, el patriarca de la familia, Agafon Ivanovich, subía por las escaleras a hacer sonar las campanas en la torre de la iglesia, cuando se agotó a mitad de camino, se sentó a descansar y tuvo una visión. No se que vio, pero decidió que había que convertirse al judaísmo.

Cambió su nombre a Abraham, y el de su mujer a Sara. Debió haber sido un predicador carismático, porque logró convencer a varias otras familias, treinta y siete en total.

Las treinta y siete familias hicieron un proceso de conversion ultraortodoxa al judaísmo, supervisado por el rabino de Vilna, a donde se mudaron temporalmente para eso, y de ahí emigraron a Israel (es decir a cierta zona periférica y relativamente despoblada del Imperio Otomano). Fundaron el poblado judío al lado de Sédchera, que oficialmente hoy se llama Ilanía, pero al que todo el mundo llamaba sencillamente Sédchera. Mi bisabuela, Miriam Korakin, era la nieta de ese Abraham. 


Hasta el día de hoy no tenemos la menor idea de por qué a principios del siglo XX, Leibel y Miriam, mis bisabuelos, dejaron el pobladito galileo de Sédchera con sus tres hijos y llegaron a Salta, of all places. Sin embargo tenemos una teoría, algo fantaseosa pero plausible, que es la siguiente:

Existen registros de un enfrentamiento violento entre los pobladores judíos y la aldea árabe vecina en el mismo año en que mi bisabuelo emigró. En ese enfrentamiento un árabe murió.

En el medio oriente, especiamente entre musulmanes, existe una costumbre cuando se quiere saldar una deuda de sangre y lograr una tregua entre clanes. Un miembro varón de la familia "endeudada" tiene que abandonar el lugar, desaparecer del mundo y no regresar nunca más. Así que no es del todo ilógico sospechar que ese es el motivo por el cuál Leibel terminó en un rincón tan perdido del mundo, como exiliado, borrado del mapa. Pero esto es solo una teoría, casi conspirativa. En verdad no sabemos nada.

Mi abuela Sofi nació en Salta, sexta hija de siete hermanos, cuando su papá que ahora se llamaba León (y hablaba ruso, yiddish, árabe, hebreo y castellano) ya se había instalado y fundado la primera panadería indsutrial de la ciudad.  Cuando llegó, solo, empezó haciendo viajes entre poblados perdidos y la ciudad con una carreta, con eso fue ahorrando. Después trajo a su mujer y a sus dos hijos mayores y en Salta tuvieron cinco más. La Sofi nació cuando ya estaban acomodados.

Poco después de que su padre muriese de un súbito ataque al corazón, mi abuela que tenía entonces doce años, decidió honrarlo yendo por primera vez a la sinagoga. Un judío le preguntó: ¿Qué hacés acá?, y ella le explicó que venía para honrar a su padre, a lo que el judío le contestó - "¡Pero si tu papá era el ateo más grande que conocí!".

Hasta ahí llegó el romance de mi abuela con la religión judía. 

Otras anécdota de mi abuela. En su casa de Salta tenían un retrato enorme de Theodor Herzl que ocupaba toda una pared del salón. Hasta los doce años estuvo convencida de que se trataba de algún pariente. 



    La abuela Sofi (de boina) con su familia en Salta


Por cierto, el hermano que se hizo cargo de manejar la panadería después de que León murió, se las ingenió para fundirla en muy poco tiempo. Los Braverman terminaron en la calle y durante un tiempo fueron a vivir a lo de parientes que los recibieron en Tucumán. Allí mi abuela viviría varios años, sería violada por Atahualpa Yupanqui a los dieciseis, y más adelante conocería a mi abuelo, un porteño que andaba de paseo por ahí. Historias para otra ocasión.

Por el lado de mi viejo la historia es así. La mamá de mi viejo nació en Buenos Aires de padre belga y madre argentina. El padre de mi abuela, Sylvaine, nació en Bélgica, de padres judíos diamanteros. El padre de Sylvaine, también belga, luchó en la primera guerra mundial. Es el único antepasado mío del que tenga conocimiento que haya participado en algún conflicto bélico alguna vez. Su madre era holandesa. 

Sylvaine, mi bisabuelo, tenía una gran pasión por la música. En los tempranos años treinta, estaba encaminado a ser pianista, cuando tuvo un presentimiento de lo que iba a pasar en Europa. Entonces, sin haber cumplido la mayoría de edad, se mudó a Argentina. Poco después logró convencer al resto su familia de que lo siguieran. No seguiría su carrera musical, sino que se dedicaría a negocios relacionados con la exportación y la importación en el puerto. Le transmitiría la pasión por la música a mi papá, su nieto, que algún día dejaría la carrera de medicina para dedicarse a ser fagotista. 

Mi bisabuelo, el belga, nunca fue religioso, pero creía en conservar las tradiciones por razones nacionalistas. Fue un convencido militante de la causa sionista hasta la creación del Estado de Israel. Menajem Begin se hospedó un par de veces en su casa.

El día que Israel declaró su independencia en 1948, Sylvaine dijo que todos los rituales y las tradiciones ya no eran necesarios. Habían sido el medio para conservar la identidad durante el exilio de dos mil años, que ahora se había terminado. Por eso después de los 12 años mi abuela no conoció más celebraciones de Pesaj ni de Rosh HaShana. Listo.

De su mujer no se mucho. Se que pertenecía a una familia de judíos de clase trabajadora llegados hace algunas generaciones de Ucrania. Esuché varias veces que su papá, o su abuelo, era rabino, pero no lo tengo muy claro. Tengo que revisar esa parte de la historia. 

Como sea, mi abuela materna se crió láica. Más adelante estudiaría psicoanálisis y decidiría no circuncidar a sus hijos.

Termino con mi abuelo paterno que es del que menos se. Además no lo conocí. Sergio Aizenberg nació en Federal, Entre Ríos, de padre farmacéutico. El hermano de mi abuelo, Roberto, fue un pintor surrealista famoso, así que hay información sobre la familia en internet. A grandes rasgos, judíos ucranianos, posiblemente llegados a la Argentina con los proyectos de colonias del Barón Hirsch.

Para el que no sabe, la situación de los judíos en Ucrania (que entonces era parte del Imperio Ruso) era desesperada en el siglo XIX. El Violinista en el Tejado es una muy linda versión suavizada de lo que se vivía.

Los progroms se habían vuelto rutina. Es decir, ataques espontaneos de turbas de cosacos a los poblados judíos, estilo malones, que llegaban a matar, saquear, violar y quemar cuanto fuera posible.

Cito a Wikipedia:

"Según el profesor Colin Tatz, entre 1881 y 1920 hubo 1,326 progoromos en Ucrania, que se cobraron la vida de entre 70.000 y 250.000 civiles judíos, dejando medio millón sin hogar. Esta violencia a lo largo y ancho de Europa Oriental generó una ola de migración judía hacia occidente que llegó aproximadamente a 2.5 millones de personas."

En fin, los judíos hacían lo posible para huir de Rusia y empezar vidas nuevas en "occidente". Y, ¿qué era occidente? Europa occidental y el Nuevo Mundo. Es por esto que el tipo de judíos que se ven en Estados Unidos y en Argentina son generalmente bastante parecidos, casi todos Ashkenazies de esta ascendencia. La gente se subía a cualquier barco. A la mayoría de los que se quedaron en Europa Occidental los terminaron de aniquilar menos de un siglo más tarde en el Holacausto. 

Respecto a los judíos ashkeanzies, yo practicamente no conocía otra cosa hasta que llegué por primera vez a Israel. Sí, sabía de la existencia de judíos Sefaradíes y Etiopes, pero no se si había visto alguna vez uno. Seguro no había dimensionado la cantidad. Aclaración: ashkenazí viene de la palabra Ashkenaz, que es el nombre dado en hebreo antiguo a la región en donde ahora está Alemania. 

Cuando a los judíos los rajaron de lo que ahora es Alemania (no había tal cosa), llegaron a Polonia y al oeste de Rusia. Por eso el idioma que hablaban era Yiddish, una especie de alemán medieval.

Por cierto, Sefarad es el nombre dado en hebreo antiguo a la península ibérica. A esos judíos los rajaron en el siglo XVI y se fueron a hablar ladino, una especie de castellano medieval, a Turquía, Grecia, los Balcanes, el Levante y el norte de África.


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